Onomichi y Tomonoura, Japón

Este fue el día de las fotografías panorámicas por excelencia. Y es que tanto Onomichi como Tomonoura brindan unas vistas muy interesantes sobre el mar de Seto.

Visitamos estos dos pueblitos costeros en un solo día desde la ciudad de Okayama donde por error nos alojamos en un Love Hotel súper chulo!

Ambos pueblitos parecen sacados de una película antigua japonesas. Callejones más que estrechos, templitos escondidos, gatos gordos en las esquinas y escaleras. De hecho, en Tomonoura se rodaron varias escenas de la película «Lobezno» con Hugh Jackman.

Aquí tenéis las panorámicas!

Ana

 

Miyajima, Japón

Desde Hiroshima nos escapamos en una visita de día a la isla de Miyajima. Y ésta se convirtió posiblemente la sorpresa del viaje, ya que nos pensábamos encontrar una turistada y si, había turistas, pero nos encantó todo!

Teníamos la sensación de tener que inspeccionar todos los rinconcillos porque en cualquier momento se te aparecía la foto del día. Y además también había ciervos sueltos por la isla! Estos parecían gozar de una dieta más equilibrada que los de Nara, que felizmente subsistían a base de galletas.

El icono de Miyajima es el enorme Tori que se alza sobre el mar, y al que se puede acceder cuando baja la marea. Sin embargo la joya de la corona es el templo Dasho-in que se alza un poco sobre la ladera del monte Misen. Es también típico en la isla comer ostras con soja y limón. Ese día estábamos tan emocionados con todo lo que veíamos que en vez de comer sentaditos en un sitio fuimos de tapas a lo pub crawl por toda la calle de los restaurantes. Creo que probamos todas las especialidades que había. Las ostras para llorar de alegría estaban!

Un poquito de nuestra Miyajima aquí abajo.

Ana

 

Hiroshima, Japón

Hiroshima es de obligada visita para todo aquel que le guste mirar de frente la verdad de este mundo.

Hiroshima nos emocionó y nos enseñó mucho. El Museo Conmemorativo de la Paz de Hiroshima está muy bien documentado y el mensaje que aporta es muy constructivo. Para nosotros fue el mejor museo que nos encontramos en Japón, por su discurso narrativo y museización de los hechos.

Hiroshima nos enseñó que el ser humano es capaz de «destruir sin piedad» y «con piedad renacer de las cenizas». Todo en sentido literal. También nos enseñó a perdonar para poder avanzar.

Apelo a la memoria colectiva humana y al amor con este humilde post.

Nuestro paso por Hiroshima en un día gris.

Ana

 

Kobe y Nara, Japón

Desde nuestra querida Kyoto hicimos un par de incursiones al territorio japonés. Agarramos el tren y visitamos las ciudades de Kobe y Nara. Nada que ver la una con la otra pero ambas son dos excursiones de día muy chulas si pasas por Kyoto.

Kobe y las vacas que no vimos

Kobe es una ciudad marítima conocida principalmente por su deliciosa carne de vaca. Se ve que antes de pasar a mejor vida, las reses son tratadas a cuerpo de rey. Se les masajea cada día, escuchan música clásica y comen pasto sembrado a mano. Vale va, esto último me lo he inventado, pero seguro que es de primera calidad.

En Kobe nos dimos una vuelta muy agradable. Hacía un día estupendo, lo cual no es habitual en el mes de noviembre en Japón. Lo que más nos gustó fue el paseo por el puerto, con un memorial del terremoto que devastó la ciudad en 1995, donde se puede ver una parte del puerto no restaurada tras la catástrofe. También destacamos un treking que bordea la montaña y que parte desde la estación de tren. Durante el recorrido se pueden ver unas cascadas y unas buenas vistas de la ciudad. De camino al tren de vuelta paramos a tomar un café en el Starbucks de Kitano, ya que está emplazado en uno de los edificios coloniales que hay por el barrio, y es definitivamente como estar en otra época.

Nara y los ciervos que si vimos

Nara es uno de nuestros tops de Japón. Es sin duda muy turístico pero realmente vale la pena un día entero en esta ciudad habitada por ciervos devoradores de galletas. Puedes tocarlos con cuidado pero solo te quieren por la comida, llámalos tontos. Toda una experiencia.

Además del parque de Nara, nos gustó mucho el Templo Todaiji con su gran buda en el interior, los jardines Isuen y el santuario Kasuga-Talsha con sus cientos de farolillos de bronce.

Echadle un vistazo a este resumen de fotos!

Ana

 

Kyoto, Japón

Qué bonita que es Kyoto y qué diferente de Tokyo!

Estuvimos en Kyoto durante 10 bonitos días. Tuvimos suerte y conseguimos un mini apartamento por menos de 10 euros por noche. Estaba un poco alejado pero bien comunicado con el resto de la ciudad por autobús. El apartamento estaba en un barrio totalmente residencial, al lado del río donde había una zona con césped y espacio para jugar a tenis y baseball, el deporte que vuelve locos a los japoneses. Encontramos por la casa unas raquetas de bádminton y algunas tardes nos íbamos a jugar al río, aunque más bien parecía que estuviéramos cazando moscas. Eso si, nos vino genial un poco de deporte, lo echábamos de menos.

En Kyoto, nos lo tomamos con calma. Nos dedicamos a ver templos, jardines japoneses (algunos de piedras) y toris preciosos y a comer ramen y mochis. Larga vida a los mochis! Nos comprábamos la comida en el súper y hacíamos nuestros pinitos con la comida japonesa.

Recordamos con mucho cariño nuestro paso por Kyoto, estuvimos como en casa.

Os dejamos un resumen visual!

Ana