Kampot y Kep, Camboya

Salimos corriendo de Phnom Penh​ a bordo de un autocar bastante apañado esta vez! En unas 3 horas y media llegamos a Kampot, donde nos esperaba un upgrade sorpresa a habitación familiar en «My parents house», el sitio que encontramos por airbnb.

Kampot y su vecina Kep a orillas del Pacífico, fueron también grandes sorpresas de este viaje. A nuestra llegada alquilamos una moto por 5 USD al día y nos recorrimos la zona sobre ruedas. Para nosotros la mejor opción siempre. En Kampot visitamos una plantación de pimienta, muy valorada a nivel mundial, y disfrutamos de los paisajes verdes atravesados por las vías del tren. Descubrimos el lago escondido y comprobamos la sensación de conducir la moto por eternos lodazales que hacían las veces de carreteras.

En Kep (que maravilla de sitio) vimos por primera vez el océano en Camboya. Este pueblito es famoso por su mercado en la orilla donde venden rico pescado fresco y sobre todo, cangrejo de Kep. A las 5:00 am, los pescadores agarran sus barcas y se van en busca de los cangrejos para venderlos en el mercado durante el día. Una vez cangrejados los guardan en unas jaulas que dejan en el mar, a escasos metros de donde se venden los cangrejos. Cuando alguien compra uno, la señora del puestito de turno va en busca de la jaula y agarra al desafortunado para fortuna del cliente.

Nosotros creímos que el sistema era sostenible y no pudimos dejar de probar la especialidad de la zona: Cangrejo a la pimienta verde. Aún se nos hace la boca agua recordando el momento. Nos acabamos hasta los racimos de pimienta! Hit de Camboya por lo rico y por lo bonito del lugar.

Aquí tenéis unas cuantas fotos!

Ana

 

Phnom Penh, Camboya

Partimos de la apacible Kratié y nos dirigimos a la capital Phnom Penh donde nos tocó alojarnos en el mayor zulo del viaje hasta el momento, un cuarto sin ventana, ni ducha, ni pica, con un ventilador como único aliado contra el bochorno de la ciudad. Aun así hubo risas y amor.

En Phnom Penh fue donde nos dimos realmente cuenta de lo pobre que es el país, aunque estuviéramos acostumbrados ya a las vacas flacas y a los sonrientes niños sucios de las zonas más rurales. También nos dimos cuenta de lo mucho que ha sufrido en su historia reciente, con los bombardeos americanos de la guerra de Vietnam (y Camboya), durante el posterior  régimen de los Jemeres Rojos, las sucesivas guerrillas y la corrupción, que parece estar en el ADN camboyano.

En Knon Penhg conocimos a Saree, una madre soltera de 34 años, que trabaja de lunes a domingo en un restaurante de la ciudad para enviarle dinero a su hijo de 11 que vive con sus abuelos en el campo. Su pueblo está a tan sólo 5 horas en bicicleta pero sólo puede ir a visitar a su hijo una vez al año, cuando tiene vacaciones unos pocos días. Trabaja y cobra 60 dólares al mes. Le quiere dar a su hijo una vida mejor que la que ella tiene, por eso se sacrifica, quiere que su hijo vaya a la universidad. Todo eso lo sabemos porque habla un inglés muy bueno de interactuar con los turistas y además es una chica muy amable e inteligente. En este punto es inevitable caer en el tópico de las oportunidades que se tienen en función de donde hayas nacido. Solo que te metes una buena hostia en la caída, una de esas hostias que te rompen los huesos.

En Knon Penhg también visitamos el Museo de los Crímenes Genocidas «Tuol Sleng» en la prisión de alta seguridad del régimen de los Jemeres rojos de la Kampuchea Democrática S-21. Madre mía lo que vimos allí dentro. Me resulta difícil explicarlo con palabras. Lo resumiría como el más macabro y retorcido de los genocidios de la humanidad. Pol Pot y los dirigentes del régimen perdieron la cabeza definitivamente. Y aquí, tal y como nos pasó en Hiroshima, volvemos a apelar a la memoria y conciencia humana colectiva y al amor por encima de las diferencias. Os recomiendo que veáis algún documental o leáis sobre el tema. Sobre todo en estos momentos en que parece que el mundo se ha vuelto loco y para recordad que siempre lo ha estado.

Otro lugar interesante de esta caótica y congestionada ciudad es el Friends Restaurant, proyecto social donde los camareros y cocineros son chavales de la calle rescatados de la prostitución infantil. El sitio es realmente muy acogedor. Los chicos ahora son adultos que hacen con orgullo su trabajo, el menú está muy bueno y los precios, aunque caros para Camboya, son asequibles para el bolsillo extranjero. En todo caso lo pagas a gusto porque el proyecto lo vale.

Muy interesantes fueron también el Mercado Central, el mercado de Tuol Tom Poung y el FCC, un mítico café emplazado en un edificio colonial francés con vistas al río donde se paraban los periodistas y corresponsales internacionales durante la guerra de Vietnam (y Camboya) para cubrir las noticias.

Como podéis ver Phnom Penh nos tocó mucho… No hicimos fotos porque lo que vimos no nos impulsó a sacar la cámara. Sin embargo está bien gravado en nuestra retina. Os dejo la única foto que tenemos de allí. Junto al río en el FCC.

Un abrazo a todos,

Ana

 

Kratié, Camboya

Nos despedimos de los templos de Angkor y compramos un boleto a bordo de una caja de metal con ruedas que se hacía llamar minivan por 23 USD cada uno. Ahí es na! Confiamos en el camino porque no podíamos hacer otra cosa y besamos la tierra de Kratié al cabo de las 10 horas.

Kratié fue sin duda más de lo que hubiéramos esperado, una grata sorpresa. Situada a las orillas del Mekong, la vida de Kratié se desarrolla en torno a éste y al precioso mercado en el centro del pueblo. Kratié es famoso también porque allí se pueden avistar los raros y bellos delfines Irrawaddy del Mekong. Nosotros fuimos en una excursión de una mañana a verlos y se nos acercó una familia con una cría, toda una alegría teniendo en cuenta que la especie está al borde de la extinción quedando tan solo 25 ejemplares por la zona.

Muy interesante y divertido fue el paseo en bici que hicimos en la isla Koh Trong, una pedazo de isla en el río, donde realmente pudimos ver la Camboya más rural y un auténtico pueblo flotante vietnamita. Hay muchos exiliados en Camboya desde la guerra del vecino Vietnam.

Nuestra experiencia en Kratié no hubiera sido la misma sin el restaurante de Andrés, de quien hablamos en el post «Amigos en el camino».

Os dejamos con un resumen de fotos de Kratié!

Ana

Ecuador del viaje (13 Nov 2017)

Nos encontramos en el ecuador de nuestro viaje (no confundir que estamos de viaje por Ecuador). Hoy 13 de Noviembre del 2017 llevamos 3 meses y medio de viaje y nos faltan otros tantos para terminarlo. Nos pilla justo en una pequeña ciudad de Camboya llamada Kratie a orillas del río Mekong.

Pues aprovechamos para celebrarlo con todos vosotros!

SALUDDDD!!!!

En el ecuador de nuestro viaje

 

Los templos de Angkor, Camboya

Camboya, ese país que se suele vender como anexo turístico dentro de los circuitos de Tailandia, Laos o Vietnam y que sin embargo es un DESTINO por si solo… Camboya, ese país que te conmueve mostrándote sus cicatrices sin complejos y que te sonríe con la humildad y el orgullo del que se acepta tal y como es… Camboya, ese país que nos ha sorprendido como a todos los que se toman el tiempo de conocerlo…

Nuestro primer destino fue Siem Riep donde durante 3 días visitamos los Templos de Angkor, vestigios de la poderosa civilización khmer que datan de unos 1.000 años atrás aprox. Entrar en cualquiera de ellos es transportarse en el tiempo, introducirse en una película de Indiana Jones donde vas a la caza de un tesoro místico y único, es flipar de lo que el hombre fue capaz de construir y de lo que la naturaleza fue capaz de modificar, es esplendor y caída, íntima espiritualidad y turismo masivo. Es único y lo recomendamos mucho.

Aquí nos sentimos inspirados con las fotos, esperamos que os gusten!

Ana

Singapur

Se podría decir que Singapur fue el punto de inflexión de nuestro viaje. Ya llevábamos viajando unos 3 mesitos y todo lo que traíamos en la mochila de Barcelona empezaba a dejar de pesar. Nos conocíamos más, nos encontrábamos mejor y estábamos preparados para otro tipo de viaje y de relación entre nosotros.

En Singapur encontramos bellos skylines, mucho lujo y una ciudad pensada para recorrer en coche, no andando. Lo mejor de Singapur es su gente. Ver el respeto que se tienen aun siendo tan diferentes. Chinos, malayos, indios, etc, todos orgullosos singapuritas, todo un ejemplo de tolerancia y respeto. Nos gustaron mucho también las vistas desde el Marina Bay y la autenticidad del barrio chino y little india. Muy chulo!

Aquí el resumen de fotos!

Ana