Un día en Roma

Después de una semana intensa de preparativos, cierre de cositas­­/cosazas y muchas despedidas, por fin llega el 29 de julio y nos vamos a viajar! Qué emoción! Nuestro vuelo era a las 6:00 am y la víspera del viaje no dormimos nada por dos razones: 1) Aún estábamos liados con el cierre de cosas y el equipaje y 2) En el aeropuerto de Barcelona había vaga del personal de control de seguridad y en hora punta el tiempo de espera superaba las dos horas por lo que había que salir con tiempo. Antes de salir de casa, recuerdo que miré a mi maravillosa cama y le confesé que la echaría de menos y seguramente pronto! Lo que no me imaginé es que tan pronto. Y es que un rato después estaríamos durmiendo en el suelo del aeropuerto una vez pasado el control de seguridad, que por llegar tan temprano eludimos sin problema. Os dejamos una foto del momento.

Durmiendo en el aeropuerto de Barcelona

Hacía meses que habíamos comprado nuestros vuelos a Indonesia con Alitalia y la primera escala era en Roma. Como yo no había estado nunca en la ciudad a Abel se le ocurrió que podíamos hacer una escala más larga y así la conocía. Y ecco, Roma citta aperta para nosotros! Os los explicamos aquí!

Llegamos al aeropuerto de Roma puntuales, a las 8:00 am, dejamos las mochilas en el guarda equipajes del aeropuerto y tomamos un autobús hasta la estación de tren de Termini. Iván Mayal nos regaló una guía de Roma que tenía por casa y en el trayecto la fuimos ojeando para trazar el itinerario de viaje. Al llegar a Termini compramos un par de tickets de transporte para todo el día y nos adentramos en el metro de Roma, que me pareció bastante similar al de Barcelona excepto porque los trenes circulan en sentido contrario, como los metros de Londres o Madrid.

La primera parada fue colosal…y sí, me estoy refiriendo al espectacular Coliseo que te encuentras de bruces nada más salir del metro. Me costó tres segundos ser consciente de que estaba ante uno de los monumentos más bellos y carismáticos hechos por el hombre en la época antigua. Realmente muy bonito e imponente. No llegamos a entrar por falta de tiempo pero nos dimos una vuelta alrededor y nos hicimos unas fotos contrapicadas para que pareciera que estábamos solos en el lugar, jaja.

Coliseum

Seguimos nuestra ruta bajo el sol romano que ya avisaba la llegada inminente del agosto por los colindantes Palatino y foro romano y compramos unas botellas de agua helada para poder sobrevivirlo. La historia está escrita en cada edificio, plaza o escultura de ese lugar. Da la sensación que en Roma todos los elementos arquitectónicos clásicos son más bellos, grandes y mejor conservados que en cualquier otro sitio. Al final de la avenida donde están esculpidos los emperadores romanos encontramos la Plaza Venecia con el imponente Altare de la Patria, con su llama encendida en memoria de los caídos en el frente y toda su monumentalidad. Le pedí a Abel que me hiciera una foto a lo Sofía Loren en el lugar. Me encanta hacerme mayor y que no me de vergüenza publicar este tipo de fotos.

Altare de la Patria

Después de esto empezamos a callejear por el centro y nos dimos una vuelta en el mercado de Campo de Fiori. Había puestos de comida: frutos disecados, especias, salsas, aceites y todo tipo de pastas. Toda una declaración de intenciones de la gastronomía italiana. Un sitio muy colorido, con mucha vida. Nos movimos hacia la Plaza Navona para ver la Fuente de los cuatro ríos y de allí saltamos al Panteón romano. Este último me fascinó. Había un músico tocando una eléctrica en medio de la plaza y le dio al momento un poquito más de volumen. Se puede entrar gratis al interior del Panteón. La cúpula que lo corona es realmente muy bella. En su centro tiene un agujero circular por donde se filtraba un gran rayo de sol e iluminaba naturalmente la estancia que estaba decorada con mármoles y esculturas clásicas. Recordáis la escena de “Indiana Jones en busca del Arca Perdida” cuando se mete en ese sitio donde hay una maqueta de arena de la ciudad del desierto y el medallón le marca el punto donde está escondida el arca cuando le refleja el rayo de sol de la cúpula? Pues salvando las distancias, me sentí un poco así. Os dejamos una foto donde se puede ver.

Cúpula del Panteón

No era muy tarde cuando encontramos un restaurante que tenía un menú asequible con su “antipasto” y todo. Yo no lo sabía pero se ve que el antipasto es un entrante que antecede al primer plato que casi siempre suele ser pasta, de ahí su nombre. El plato de pasta estaba evidentemente “al dente” y muy rico. Salimos de allí rodando hasta nuestro siguiente spot!

El siguiente punto de la ruta fue la Fontana di Trevi y cabe decir que su fama es bien merecida. El lugar estaba masificado como era de esperar. Había como unos 4 agentes que la franqueaban para que nadie se metiera en el agua de la fuente. La verdad es que con el calor que hacía y lo azulita y fresquita que parecía yo me hubiera metido.

Fontana di Trevi

A las 15:00h teníamos la entrada al Vaticano, por lo que decidimos coger el metro en la Plaza España que nos llevaba directos hasta allí pasando por debajo del río Tíber. La Plaza España acoge la embajada española en Roma en un edificio muy recio y la gran Escalinata de la Trinità dei Monti. Nos sacamos unas fotos chulas allí bajo el solazo y para el Vaticano que nos fuimos.

Al llegar allí un chico se nos acercó para vendernos una entrada con guía al recinto además de la entrada a la Basílica de San Pedro a la cual no teníamos acceso con nuestro ticket básico. Tras un poco de regateo sacamos las entradas por 20 euros cada una, pero la verdad es que valió la pena. La guía era una colombiana show-woman que nos explicó todo con mucha gracia, contándonos detalles y súper chismes del vaticano de una manera muy amena. Su explicación de la Capilla Sixtina y de la figura de Miguel Ángel fue impresionante, al final la aplaudimos y todo. “Y ahora mi grupo…me siguen” y los dos detrás con una sonrisa en la cara. El Vaticano me impresionó mucho, es increíble la riqueza y calidad artísticas que la Iglesia ha conseguido amasar en ese lugar. Las piezas escultóricas, pinturas y tapices eran tremendos. En la sala de los mapas me emocioné y todo de ver tanta belleza junta. La Capilla Sixtina es todo un show también. Para proteger las pinturas de Miguel Ángel hay todo un sistema de refrigeración y no está permitido hablar, solo es posible permanecer dentro 10 min. Es muy gracioso porque está todo el mundo embutido allí con un viento que te mueve el pelo y de vez en cuando se escucha una grabación de un guardia pidiendo silencio a los presentes. Al salir de allí fuimos a la Basílica de San Pedro, donde está enterrado el papa Juan Pablo II. También de una belleza y riquezas desproporcionadas y acabamos en la Plaza de San Pedro con toda su monumentalidad.

Jardines del Vaticano con la cúpula de la Basílica de San Pedro al fondo

Después de todo esto yo tenía los pies destrozados pero la ciudad nos tenía reservada una última sorpresa. Buscábamos un café para poder tomarnos un expresso italiano y nos paramos en un lugar que nos llamó la atención por fuera. Al escucharnos el dueño salió y nos habló en francés primero y en español después. Resulta que era un director de cine que entre cortometrajes y largometrajes había dirigido más de 40 películas, varias de ellas con Paco Rabal, el gran actor español. Su nombre es Silvano Agosti y nos invitó a pasar al establecimiento que resultó ser una sala de cine preciosa que se llamaba “Sala Chaplin”. Fue un momento mágico e inesperado del que tenemos una foto!

El momento en que se encienden las luces de esta joya de sala de cine y la descubrimos

Y hasta aquí la ciudad eterna de Roma para nosotros y por el momento. Corriendo nos fuimos a coger el avión que nos llevaría a Abu Dabi y de allí a Jakarta, Indonesia, donde empezaría la aventura asiática. Otra dimensión de naturaleza isleña y fondos submarinos tropicales nos esperaba en Raja Ampat.

Ana