Zona Desmilitarizada – DMZ, Vietnam

La verdad es que llegamos a Vietnam con ganas de saber lo que allí se coció durante la guerra contra los americanos. Sentíamos curiosidad por saber cómo un país mayormente rural y sin recursos armamentísticos había conseguido desquiciar a los Estados Unidos, con todo su arsenal bélico, hasta tal punto que abortaran la misión y se fueran a casa, habiendo perdido mucho y con el rabo entre las piernas. Para ello vimos un par de documentales sobre el asunto y fuimos a visitar la Zona Desmilitarizada (DMZ) en el centro de Vietnam. Permitidme que me ponga un poco histórica para poder explicaros lo que vimos allí. Prometo dejar el librillo de maestrilla cuando acabe este post! Allá voy…

La Zona Desmilitarizada es una franja de terreno que se estableció para separar el Vietnam del Norte del Vietnam del Sur después de la primera guerra Indochina que enfrentó a los colonialistas franceses contra el Viet Minh de Ho Chi Minh bajo la bandera comunista. El terreno abarca desde la frontera con Laos hasta el Mar de la China Meridional, coincidiendo con el Paralelo 17.

Tristemente sin embargo, la DMZ adquirió la importancia que tiene hoy en día por ser una zona altamente bombardeada durante la Guerra de Vietnam que enfrentó a los Estados Unidos aliados de Vietnam del Sur contra el Viet Mihn y el Viet Cong, el brazo armado del comunismo vietnamita que gobernaban en el norte del país. En la zona cayeron unas 7 toneladas de bombas por habitante para mantener al comunismo a raya. La cifra da escalofríos.

Una de las historias más impactantes sobre los habitantes de la DMZ es la del pueblo Vinh Moc. Resulta que esta buena gente, que se dedicaba a cultivar sus tierras desde mucho antes de la existencia del comunismo o del capitalismo, se vio forzada a abandonar la aldea y los conreos ante la amenaza de que ayudaran a los comunistas del norte. Los aldeanos no tenían otro lugar donde refugiarse y se negaron a abandonar su hogar. Por contrapartida construyeron un túnel para protegerse de los bombardeos en el que vivieron o malvivieron unas 60 familias de 1966 a 1971. El túnel tiene unos 2,8 kilómetros de superficie distribuidos en tres niveles subterráneos excavados a 12, 18 y 22 metros respectivamente. La sensación es un poco claustrofóbica, yo no quepo de pie, pero supongo que debió resultar un palacio para las familias que sobrevivieron gracias a ese agujero en el suelo. El diseño es alucinante, con sus dependencias y habitacioncitas ventiladas. Parece mentira que allí abajo pudieran nacer 17 niños en medio de tanta muerte. También visitamos el museo del pueblo donde se exponen unas fotografías muy buenas que muestran fielmente cómo se vivía allí abajo.

Durante nuestra visita a la DMZ también nos detuvimos en la antigua base militar americana de Doc Mieu donde se pueden ver recreaciones de trincheras y reconstrucciones de aviones, helicópteros y tanques americanos hechos de piezas recogidas de naves bombardeadas por el Viet Cong. Las fotos hablan por sí solas.

De camino al cementerio Truong Son pasamos ante el puente Hien Luong sobre el rio Ben Hai, también conocido como el puente del sufrimiento ya que muchas familias vieron a sus hijos cruzar el puente para nunca regresar. El puente fue la frontera divisoria ente el Vietnam del Norte y el Vietnam del Sur de 1945 a 1975. Al finalizar la Guerra de Vietnam, el partido comunista de Ho Chi Mihn reunificó el país y el puente Hien Luong se pintó de azul y amarillo conmemorando los dos bandos y celebrando su unión.

Finalizamos la visita a la DMZ con el cementerio Truong Son donde las familias vietnamitas tienen la posibilidad de honrar a sus muertos de guerra. El cementerio contiene más de 10.000 lápidas sin nombre de cuerpos que no pudieron reconocerse. En la inscripción de todas ellas reza “Chúa Biét Tén” como un agradecimiento del país a sus soldados caídos.

Eso fue todo por ese día, a partir de entonces ya tuvimos suficiente Guerra de Vietnam aunque nos quedó tiempo de volver a visionar la gran Apocalipsis Now y quedar aturdidos con lo absurdo de esta guerra sin sentido.

Os dejamos las fotos para que os hagáis una idea gráfica. Aunque los hechos que allí se vivieron fueron muy duros, le pusimos una sonrisa al día. Abrazos a todos!

Hué, Vietnam

¿Qué se puede esperar de un país que se ganó la independencia de China, se zafó del colonialismo francés y venció a los mismísimos Estados Unidos con la sangre de sus hombres y mujeres en la homónima guerra? Antes de llegar no lo sabíamos. Una vez dentro lo descubriríamos poco a poco… y saldríamos de allí con la sensación de conocer Vietnam y su gente mejor que cualquier otro país en los que hubiéramos estado hasta el momento.

Cabe decir que el ritmo del viaje se había acelerado considerablemente desde nuestra tranquila playa del Coco en Camboya, pasando fugazmente por Tailandia para coincidir con mis padres en una efervescente y maravillosa etapa (ver Amigos en el camino), hasta nuestra llegada a Vietnam, donde pasaríamos unas inolvidables Navidades con el correspondiente revés emocional (y los quilos de más) que siempre dejan en el cuerpo. Pero eso ya lo cuenta Abel en el post Navidad 2017! Yo de momento os cuento nuestra llegada este gran país que nos dejó fascinados.

De Phnom Penh a Danang y tiro porque me toca. Llegamos a Vietnam sin ruta previa, así, a lo feliz. Ésta era la segunda vez de Abel en tierras vietnamitas. Él ya había visitado el norte, las míticas montañas de Sapa, la Bahía de Halong y la capital Hanoi. Eso, sumado a que disponíamos de tan solo 20 días en Vietnam nos hizo plantear el viaje desde la mitad del país hacia el sur. Sin duda un acierto, así tengo una buena excusa para volver!

En Danang estuvimos el tiempo suficiente como para coger nuestro primer tren del viaje! A la derecha, los imponentes acantilados al Mar de la China Meridional en el Pacífico, a la izquierda, jungla y riachuelos color chocolate al más estilo Apocalipsis Now! Estamos en Vietnam señoras y señores. Y por fin llegamos a Hué, capital imperial hasta mediados del siglo XX.

La Ciudadela de Hué está bien bonita y con razón fue proclamada Patrimonio de la Humanidad. El complejo era la residencia de los últimos emperadores de Vietnam antes del auge del partido comunista. En sus tiempos mozos, se trataba de un lujoso complejo de palacios y templos con un cierto toque chino (sin ánimo de ofender ni de faltar a la verdad), así como un centro administrativo y social.

Las cosas se pusieron serias entre los colonialistas franceses que apoyaban al último emperador-marioneta y los comunistas del norte por lo que la capital se trasladó a Saigón, en el sur. La ubicación central de Hué y su importancia estratégica hicieron que la Ciudadela fuera muy dañada durante la Guerra de Vietnam. Sin embargo, hoy en día se conservan algunos edificios que valen la pena en su interior. Vale decir que ésta tiene un aire melancólico y entre sus solitarias calles puedes sentir que el lugar en su día fue rico e importante y que luego perdió, como muchos en este país. Para más inri, una vez acabada la Guerra de Vietnam, el partido de Ho Chi Min construyó una fortificación con una gran bandera comunista enfrente de la entrada a la Ciudadela. La podéis ver en la foto de Abel, con las recién licenciadas que se sacaban a su vez una foto con la Ciudadela como telón de fondo.

Fuera del complejo imperial descubrimos también las lujosas tumbas de los emperadores y la pagoda de la Dama Celestial frente al río Perfume a bordo de nuestra moto de marchas de casi antes de la guerra.

Os dejamos un poquito de Hué en esta galería de fotos! Esperamos que os guste su encanto casi tanto como a nosotros.