Saigon – Ho Chi Mihn, Vietnam

Nuestra última etapa antes de las Navidades en la playera Vung Tao con la familia de Rafa y Nhu, fue en la ciudad de Ho Chi Mihn, comúnmente llamada Saigon entre los vietnamitas. Estábamos emocionados por conocer la gran urbe del sur del país! Además contábamos con las buenas recomendaciones de nuestros amigos Toni y Clau que vivieron allí durante unos meses y se conocían los sitios chingones, como diría ella.

Estuvimos en Saigon poco tiempo, apenas un par de días pero fueron unas horas muy intensas con las que pudimos saborear el gusto de esta histórica ciudad. Tuvimos suerte y encontramos un Airbnb muy chulo en las afueras, en la zona más nueva donde están proliferando edificios de apartamentos. Saigon es una ciudad enorme, moderna y crece a pasos de gigante, como el resto del país.

Llegamos tarde en la noche con el Sleeping Bus que tomamos en Bao Loc. Apenas tuvimos tiempo de cenar e irnos a dormir. A la mañana siguiente desayunamos y nos fuimos al centro, teníamos mucho que hacer. Por un lado queríamos ver un poco la ciudad visitando los lugares más emblemáticos durante la mañana. Después de comer habíamos planeado un par de horas libres donde cada uno se iría por su lado para apañar los regalos de Navidad, que se nos había echado el tiempo encima! Y luego por la noche queríamos acabar de grabar y editar nuestra felicitación de Navidad para la familia y amigos. Aunque parezca mentira logramos hacer todo y salir victoriosos de Saigon.

Lo que vimos de Saigon nos gustó mucho. Hicimos un paseo tranquilo por el mercado interior de Ben Thanh para ver las paraditas de manualidades y suvenires. Nos dejamos caer por la cercana calle de antigüedades donde se podía comprar sobre todo artesanía antigua. Avanzamos por el Street Market de Tom That Dame que resultó muy local y bastante auténtico con sus puestos de artículos básicos y comida. Descendimos hasta llegar al río por la estupenda avenida de Nguyen Hue donde vimos un colorido edificio con infinidad de terrazas. Cada una de ellas era un restaurante o café diferentes. De vuelta del río paseamos hasta el Palacio de la Reunificación, el emblemático edificio con el que se dio por culminada la reunificación de Vietnam, una vez tomado por el partido de Ho Chi Minh. Acabamos la mañana de turismo con la visita a la pequeña iglesia de Notre Dame y a la Oficina de Central de Correos por la que parecía no haber transcurrido el tiempo.

Punto y aparte para señalar el tráfico de Saigon que es una auténtica locura! Si bien durante todo nuestro viaje por el país habíamos comprobado que los conductores vietnamitas no conocen los conceptos “distancia de seguridad” o “ceda el paso”, en Saigon el efecto se magnifica porque hay muuuuchiiiisimaaaassss motos. En un paso de peatones ellos jamás frenaran. La manera de cruzar es fluir con el tráfico. Es decir, lanzarte a la carretera a un ritmo constante para que ellos, sin frenar, puedan predecir tu movimiento, corregir su trayectoria y no atropellarte. Esto no es fácil porque tienes todo el rato la sensación de que vas a pillar. Pero si confías puedes conseguirlo, jaja.

La tarde de compras fue muy productiva aunque un poco estresante. Lo bueno es que en Saigon puedes encontrar prácticamente de todo ya que está plagada de centros comerciales con marcas internacionales. Lo malo es que las distancias son enormes y nos las recorrimos a pie esquivando motos. Por la noche, después de grabar y editar el vídeo de felicitación de Navidad nos cayeron los regalitos! A Abel le cayeron un palo acuático, extensible y una batería para su GoPro, y una camisa de lino blanca para entrar hecho un pincel en el 2018. A mí me cayó una renovación completa de las mochilas del viaje que las que tenía estaban ya para jubilar.

Ahora sí que estábamos preparados para la Navidad! Vung Tao allá vamos! Os dejamos las fotitos de la mañana turística en Saigon!