Jodhpur, India

Con el buen sabor de boca nos fuimos a la última ciudad del Rajastán que visitaríamos: la ciudad azul de Jodhpur. De nuevo el nombre se refiere al color del cual están pintadas las casas en la parte antigua de la ciudad, las que están cercanas al majestuoso fuerte de Mehrangarh. Jodhpur fue nuestra última etapa antes de dirigirnos al sur de Delhi donde haríamos un retiro de meditación Vipassana durante 10 días. Os contamos la experiencia en el siguiente post.

Merece la pena una visita a la ciudad de Jodhpur. Nos encantó la fortaleza del Merangarh original del s.XV, que está emplazada en la cima de la colina de 125 metros de la ciudad. Se trata de una edificación de gran riqueza arquitectónica y ornamental tanto en el exterior como en el interior que fue construida por la dinastía de los Rathores de Jodhpur. Como la cosa parecía interesante decidimos alquilar unas audioguías e ir siguiendo el itinerario con las explicaciones pertinentes. No nos equivocamos! Preciosas también fueron las vistas de la ciudad desde el fuerte.

Aun nos faltaban unas cuantas compras antes de salir de la India y como no íbamos a tener otra oportunidad igual decidimos investigar un poco para ver los mejores sitios de textil en la ciudad. Dimos con uno que tenía buenas reviews en Internet y además tenían precios cerrados. Como teníamos que hacer una buena compra y buscábamos ser lo menos timados posible optamos por esa opción. Estuvimos en la tienda unas dos horas, viendo, probando, pensando, hablando, tomando Chai y samosas picantes. El rato estuvo entretenido y salimos con lo que necesitamos.

Pasear por la parte azul de la ciudad es volver a la India ruidosa, sucia, pobre, caótica e intensa pero merece la pena perderse por allí igualmente. Es bonita y efervescente. Paseando un día descubrimos otro pozo estilo Chadh Baori pero más pequeño pero igual de bonito. Como hacía mucho calor los niños se tiraban al agua desde una altura de varios metros ante la mirada de locales y turistas que andaban por allí. Justo allí encontramos un local muy bonito donde nos pusimos a trabajar un rato con los ordenadores, mientras escuchábamos las risas y los zambullidos de los niños al caer al agua.

En Jodhpur comimos muy bien y muy barato, como en toda la India en general. Buscando por Tripadvisor y Google encontramos restaurantes muy bonitos con terrazas que daban al Mehrangarh. Las vistas no te dejan indiferente desde ningún ángulo de esta ciudad.

La India empezaba a acabarse para nosotros amigos, aunque aún nos quedaba una última experiencia vital que nos daría una vuelta de tuerca. La guinda del pastel.

Ya estábamos listos para nuestro retiro, jeje.

Os dejamos con unas cuantas fotos de Jodhpur!