Kobe y Nara, Japón

Desde nuestra querida Kyoto hicimos un par de incursiones al territorio japonés. Agarramos el tren y visitamos las ciudades de Kobe y Nara. Nada que ver la una con la otra pero ambas son dos excursiones de día muy chulas si pasas por Kyoto.

Kobe y las vacas que no vimos

Kobe es una ciudad marítima conocida principalmente por su deliciosa carne de vaca. Se ve que antes de pasar a mejor vida, las reses son tratadas a cuerpo de rey. Se les masajea cada día, escuchan música clásica y comen pasto sembrado a mano. Vale va, esto último me lo he inventado, pero seguro que es de primera calidad.

En Kobe nos dimos una vuelta muy agradable. Hacía un día estupendo, lo cual no es habitual en el mes de noviembre en Japón. Lo que más nos gustó fue el paseo por el puerto, con un memorial del terremoto que devastó la ciudad en 1995, donde se puede ver una parte del puerto no restaurada tras la catástrofe. También destacamos un treking que bordea la montaña y que parte desde la estación de tren. Durante el recorrido se pueden ver unas cascadas y unas buenas vistas de la ciudad. De camino al tren de vuelta paramos a tomar un café en el Starbucks de Kitano, ya que está emplazado en uno de los edificios coloniales que hay por el barrio, y es definitivamente como estar en otra época.

Nara y los ciervos que si vimos

Nara es uno de nuestros tops de Japón. Es sin duda muy turístico pero realmente vale la pena un día entero en esta ciudad habitada por ciervos devoradores de galletas. Puedes tocarlos con cuidado pero solo te quieren por la comida, llámalos tontos. Toda una experiencia.

Además del parque de Nara, nos gustó mucho el Templo Todaiji con su gran buda en el interior, los jardines Isuen y el santuario Kasuga-Talsha con sus cientos de farolillos de bronce.

Echadle un vistazo a este resumen de fotos!

Ana

 

Kyoto, Japón

Qué bonita que es Kyoto y qué diferente de Tokyo!

Estuvimos en Kyoto durante 10 bonitos días. Tuvimos suerte y conseguimos un mini apartamento por menos de 10 euros por noche. Estaba un poco alejado pero bien comunicado con el resto de la ciudad por autobús. El apartamento estaba en un barrio totalmente residencial, al lado del río donde había una zona con césped y espacio para jugar a tenis y baseball, el deporte que vuelve locos a los japoneses. Encontramos por la casa unas raquetas de bádminton y algunas tardes nos íbamos a jugar al río, aunque más bien parecía que estuviéramos cazando moscas. Eso si, nos vino genial un poco de deporte, lo echábamos de menos.

En Kyoto, nos lo tomamos con calma. Nos dedicamos a ver templos, jardines japoneses (algunos de piedras) y toris preciosos y a comer ramen y mochis. Larga vida a los mochis! Nos comprábamos la comida en el súper y hacíamos nuestros pinitos con la comida japonesa.

Recordamos con mucho cariño nuestro paso por Kyoto, estuvimos como en casa.

Os dejamos un resumen visual!

Ana