Mui Ne, Vietnam

Navidad dulce Navidad… Recuerdo cuando era pequeña y veía la mítica «Los vigilantes de la playa» que se rodaba en la calurosa y soleada Santa Mónica, en el estado de California (EEUU). En la serie, cuando era Navidad, los vigilantes lucían dos únicas prendas; el sugerente bañador rojo y el gorrito de Santa Claus. Y en las playas se alternaban las palmeras con los árboles de Navidad ataviados con relucientes bolas de colores. Recuerdo que esas imágenes me parecían surrealistas! Unas Navidades en verano??!!! Pues bien, en Vietnam experimentamos esa sensación extraña en nuestras propias carnes!

Pasamos Noche Buena y el día de Navidad en Vung Tao, en la casa de la familia de Rafa y Nhu y el 26 tomamos un Sleeping Bus hasta la costera Mui Ne donde pasaríamos unos 3 días antes de volver con ellos y celebrar el Fin de Año.

Mui Ne es una villa tranquila, no hay mucho que hacer excepto tres cosas: ir a la playa, visitar las dunas y comer marisco, que si bien no es marisco gallego, te hace el apaño bueno, y más en Navidad, cuando se echan de menos las gambas de tu madre.

Nuestro hotelito estaba apañado. La familia que lo llevaba era bastante «pilas» y además tenían una cachorrita que era un completo amor. Para no faltar a nuestra esencia viajera, alquilamos una moto a pedales y nos fuimos a recorrer la zona. Decidimos empezar por el atractivo local; las dunas. Dunas que se crean en este litoral por la acción del viento, y es que en Mui Ne, hay viento para hartarse. De hecho, es un spot importante para los amantes del windsurf y del kitesurf.

En Mui Ne hay dos dunas; las blancas y las rojas, según el color de la arena. Decidimos empezar por las primeras porque estaban más lejos. Nos habían avisado de que eran bastante típicas las «mordidas» de la policía de Mui Ne a turistas en el trayecto hacía las dunas blancas. Se ve que te paran y te imputan cargos por violar alguna norma de circulación vietnamita y que para enmendarlo sin más complicaciones tienes que abonar en efectivo al amable y eficiente agente una cantidad que oscila entre los 20 a los 50€ al cambio. Casi nada por no hacer nada! Así que como os podéis imaginar, en el viaje de ida íbamos bastante tensos. Especialmente yo, que iba pensando que igual la mordida literal se la iban a llevar ellos como nos pararan. Pero la suerte estaba de nuestro lado ese día. La suerte y el hecho de que pasáramos por el control de policía justo a la hora de comer!

Felizmente llegamos a las dunas blancas y lo que vimos nos encantó. Nunca antes habíamos estado en un desierto pero sin duda lo que vimos allí se le parecía mucho. La vista era preciosa y la sensación de infinidad también. El sol apretaba y resplandecía en contacto con las dunas de color amarillo muy claro, casi blanco. Al asomarte a las crestas de las dunas el viento arrastraba los granos de arena que te azotaban el cuerpo y cubrían rápidamente las huellas que dejábamos en el suelo. El contraste del azul del cielo y las nubes realzaban aún más la belleza del lugar. Éramos hormigas en medio del desierto. Estuvimos paseando, haciendo fotos y revolcándonos por la arena hasta que tuvimos suficiente y nos dirigimos a la moto. En el camino de vuelta pasamos por el control de policía. Habían parado a un par de turistas en moto y vete a saber cuánto les iba a costar la broma a los pobres. En fin, menos mal que ésto no es lo normal en Vietnam.

En las dunas rojas, que son bonitas aunque no tanto como las blancas, alquilamos unas planchas para deslizarnos por las dunas y volver a ser niños otra vez. Encontramos una bajada con cara y ojos y por allí nos tiramos unas cuantas veces hasta acabar con arena hasta en los ojos. Muy recomendable para todo el mundo!

En Mui Ne destacamos también la playa de Sea Links City donde hicimos largos paseos con grandes conversaciones Abel y yo. Muy bonita fue también la cena a base de gambas y zamburiñas (como vieiras pero más pequeñas) con sal, pimienta y lima, viendo la puesta de sol sobre el mar. También muy recomendable la vista al puerto de pescadores tanto al atardecer como en la noche cuando las luces verdes y rojas de los pequeños barquitos redondos centellean como luciérnagas en la oscuridad del mar.

La guinda del pastel la encontramos en el hotel de Mui Ne, donde tuvimos la suerte de coincidir con un par de parejas viajeras muy bonitas, con las que pudimos compartir aventuras y buenos momentos. Les dedicamos un espacio en la sección «Amigos en el Camino».

Y hasta aquí Mui Ne amigos… Cogimos nuestro último Sleeping Bus de Vietnam de camino a Vung Tao. Vamos a despedir este maravilloso 2017 como está mandado! Os dejamos con unas cuantas fotos de nuestro paso por este bello y tranquilo lugar de Vietnam. Besos y abrazos, nos vemos en el 2018!

Saigon – Ho Chi Mihn, Vietnam

Nuestra última etapa antes de las Navidades en la playera Vung Tao con la familia de Rafa y Nhu, fue en la ciudad de Ho Chi Mihn, comúnmente llamada Saigon entre los vietnamitas. Estábamos emocionados por conocer la gran urbe del sur del país! Además contábamos con las buenas recomendaciones de nuestros amigos Toni y Clau que vivieron allí durante unos meses y se conocían los sitios chingones, como diría ella.

Estuvimos en Saigon poco tiempo, apenas un par de días pero fueron unas horas muy intensas con las que pudimos saborear el gusto de esta histórica ciudad. Tuvimos suerte y encontramos un Airbnb muy chulo en las afueras, en la zona más nueva donde están proliferando edificios de apartamentos. Saigon es una ciudad enorme, moderna y crece a pasos de gigante, como el resto del país.

Llegamos tarde en la noche con el Sleeping Bus que tomamos en Bao Loc. Apenas tuvimos tiempo de cenar e irnos a dormir. A la mañana siguiente desayunamos y nos fuimos al centro, teníamos mucho que hacer. Por un lado queríamos ver un poco la ciudad visitando los lugares más emblemáticos durante la mañana. Después de comer habíamos planeado un par de horas libres donde cada uno se iría por su lado para apañar los regalos de Navidad, que se nos había echado el tiempo encima! Y luego por la noche queríamos acabar de grabar y editar nuestra felicitación de Navidad para la familia y amigos. Aunque parezca mentira logramos hacer todo y salir victoriosos de Saigon.

Lo que vimos de Saigon nos gustó mucho. Hicimos un paseo tranquilo por el mercado interior de Ben Thanh para ver las paraditas de manualidades y suvenires. Nos dejamos caer por la cercana calle de antigüedades donde se podía comprar sobre todo artesanía antigua. Avanzamos por el Street Market de Tom That Dame que resultó muy local y bastante auténtico con sus puestos de artículos básicos y comida. Descendimos hasta llegar al río por la estupenda avenida de Nguyen Hue donde vimos un colorido edificio con infinidad de terrazas. Cada una de ellas era un restaurante o café diferentes. De vuelta del río paseamos hasta el Palacio de la Reunificación, el emblemático edificio con el que se dio por culminada la reunificación de Vietnam, una vez tomado por el partido de Ho Chi Minh. Acabamos la mañana de turismo con la visita a la pequeña iglesia de Notre Dame y a la Oficina de Central de Correos por la que parecía no haber transcurrido el tiempo.

Punto y aparte para señalar el tráfico de Saigon que es una auténtica locura! Si bien durante todo nuestro viaje por el país habíamos comprobado que los conductores vietnamitas no conocen los conceptos “distancia de seguridad” o “ceda el paso”, en Saigon el efecto se magnifica porque hay muuuuchiiiisimaaaassss motos. En un paso de peatones ellos jamás frenaran. La manera de cruzar es fluir con el tráfico. Es decir, lanzarte a la carretera a un ritmo constante para que ellos, sin frenar, puedan predecir tu movimiento, corregir su trayectoria y no atropellarte. Esto no es fácil porque tienes todo el rato la sensación de que vas a pillar. Pero si confías puedes conseguirlo, jaja.

La tarde de compras fue muy productiva aunque un poco estresante. Lo bueno es que en Saigon puedes encontrar prácticamente de todo ya que está plagada de centros comerciales con marcas internacionales. Lo malo es que las distancias son enormes y nos las recorrimos a pie esquivando motos. Por la noche, después de grabar y editar el vídeo de felicitación de Navidad nos cayeron los regalitos! A Abel le cayeron un palo acuático, extensible y una batería para su GoPro, y una camisa de lino blanca para entrar hecho un pincel en el 2018. A mí me cayó una renovación completa de las mochilas del viaje que las que tenía estaban ya para jubilar.

Ahora sí que estábamos preparados para la Navidad! Vung Tao allá vamos! Os dejamos las fotitos de la mañana turística en Saigon!

 

Kon Tum y Bao Loc, Vietnam

Desde Hoi An teníamos dos opciones de ruta para llegar a Vung Tao, donde pasaríamos las Navidades con la familia de Rafa y Nhu. La opción esperada, hacia el litoral y las playitas, y la opción alternativa, hacia el interior, descubriendo las Highlands o tierras altas del Vietnam del Sur. En nuestro viaje habíamos visitado unas cuantas playas ya. Además, recientemente habíamos estado en la exuberante región tailandesa de Phuket y aún conservábamos el moreno. Definitivamente teníamos ganas de turismo más insider. Así que agarramos las mochilas y nos fuimos a turistear con los nacionales. Y vaya si era verdad! Durante varios días no encontramos más internacionales que los que se cuentan en una mano.

Nuestra primera y fugaz parada fue Kon Tum para ver los pueblos de las minorías étnicas de esta parte del Vietnam. Los paisajes de jungla verde y montaña que viéramos más en el centro del país dieron paso a horizontes áridos con cultivos diferentes. Llegamos a Kon Tum a las 4:30 de la mañana, de noche, bastante congelados y hechos polvo del viaje en autocar. Afortunadamente, encontramos de casualidad el mercado local en plena ebullición de actividad. Era tan, tan local que nuestra presencia en medio de las callejuelas era más una molestia que una oportunidad de negocio. Todos nos pitaban para que nos saliéramos de su camino. Había puestos de quita y pon de todos tipos y colores; carne, pescado, fruta, especias, etc. Resultó un espectáculo en sí mismo.

Una vez fuera del mercado, nuestros perdidos pasos nos llevaron a un lugar regentado por mujeres donde nos sirvieron el desayuno tradicional de la zona, que consistía en una bandeja muy caliente con huevos fritos, algo de ternera, cebolla, pepino y cilantro. Que no falte cilantro en Vietnam, ni cualquier otra hoja que acompañe a la comida! También nos sirvieron un buen café vietnamita, bien denso y aromático con leche condensada.

Pasadas unas cuantas horas encontramos un hotel donde nos alquilaron una moto y nos fuimos a inspeccionar esos pueblitos étnicos. A nivel arquitectónico son casitas sencillas agrupadas alrededor de un Rong, una edificación con un altísimo tejado de paja que sirve como escuela o lugar para celebraciones del pueblo. La aventura estuvo bien para una excursión de día que permita conocer la zona la cual resulta bastante pobre. Esa misma noche tomamos otro Sleeping bus hacia Bao Loc para conocer las Cascadas Dambri.

La llegada a Bao Loc fue mítica, nunca se nos va a olvidar. Llevábamos unas 48 horas sin tomar una ducha y estábamos cansados de maldormir en los autocares. Habíamos hecho una reserva a través de Booking en un hotelito de la zona y estábamos deseando llegar. Y llegamos. Lo único que cuando nos vieron aparecer pusieron cara de no hablar ni inglés ni ningún otro idioma. Al final nos apañamos con el google translate. Resultó que no tenían habitaciones y se les había olvidado quitar la oferta en Booking. Nos pareció muy raro teniendo en cuenta que parecía estar vacío el hotel y todas las llaves de las habitaciones relucían en el mostrador… pero, qué le íbamos a hacer. Nuestra aventura empezó en ese momento…

Inocentes de nosotros nos pensábamos que sería coser y cantar encontrar un hotel en la ciudad de Bao Loc. Nos dirigimos con los bártulos a un hotelito cualquiera, el primero que encontramos que nos pareció barato, no estábamos para andar en plan tiquismiquis. El hotel de nuevo parecía vacío pero vimos a una señora a través de una puerta de cristal. Hello! Hello! la llamamos. La señora al vernos dio un respingo del susto y se dirigió a nosotros. Nos pidió mucho dinero por una habitación cutre y más dinero por una moto cutre. Le intentamos regatear pero la señora era un bloque de hielo. Nos pudo más el orgullo que la pena y nos fuimos de allí. La verdad es que no entendíamos nada. Parecía que no quería nada con nosotros y si nos íbamos mejor para ella.

Nuestros pasos nos llevaron a otro hotelucho que parecía que tenía disponibilidad y el precio nos convenía. La habitación no era gran cosa pero en fin, tenía agua caliente y nos moríamos por esa ducha. La dueña, que nos miraba con cara de pocos amigos nos pidió el pasaporte y nos dijo que se lo quedaría hasta que dejáramos el hotel. Nosotros le dijimos que no, que le dejábamos una copia pero la señora decía que el pasaporte o nada. Es que nadie en esta ciudad nos quiere acoger o qué! Y de nuevo en la calle, con las mochilas a cuestas.

A la cuarta fue la vencida amigos. Después de unas cuantas vueltas más encontramos el lugar y fue posiblemente el mejor hotel de Bao Loc, con moto y bien de precio. Lo mejor la ducha que nos marcamos.

Al día siguiente nos dirigimos a las Cascadas Dambri que resultaron una turistada para regionales pero muy bonitas. De nuestra estancia en Bao Loc destacamos también los cultivos de té y de café que nos encontramos surcando la zona en moto. Fueron muy bonitos.

Días después, hablando con un amigo catalán que vive en Hanoi, al norte de Vietnam nos explicó el porqué de la actitud tan reacia hacia el turista internacional en estas zonas más profundas del país. Nos explicó que Vietnam está en auge, hay mucho comercio y dinero y a la gente le va bien en sus negocios. En estas zonas no se habla prácticamente inglés y no están acostumbrados a lidiar con el turista internacional. Como en realidad no les hace falta tu dinero prefieren guardar esa habitación para el turista nacional que le da menos problemas y no tienen que reportar tu llegada a su alojamiento a la policía y demás inconvenientes como comunicarse contigo. La verdad es que tenía sentido, porque nosotros sabíamos que en Bao Loc se iba a celebrar una fiesta durante el fin de semana (un día después de nuestra marcha del lugar) que iba a atraer a muchos vietnamitas regionales. En fin, al menos con la explicación de Quim se nos quitó la espinita de Bao Loc.

Hasta aquí nuestra aventura insider, os dejamos un resumen de las fotitos! Abrazos a todos!

 

 

Hoi An, Vietnam

Desde nuestra llegada a Vietnam, el tiempo estuvo bastante frío y húmedo, aunque la lluvia nos había respetado. Sin embargo, a ésta se le acabó la paciencia a nuestra llegada a Hoi An y desató una buena sobre la linda ciudad. Afortunadamente habíamos alquilado una habitación muy chula a las afueras donde vimos pasar la tormenta través del cristal durante todo un día.

La ciudad de Hoi An es una de las más bellas del país y un spot turístico muy importante también declarado Patrimonio de la Humanidad. Durante el s.I fue el mayor puerto comercial del sudeste asiático, siendo los s. XVI y XVII su época dorada. Chinos, japoneses, holandeses, franceses, indios y otros se afincaron en la ciudad por comercio y dejaron su imprenta en los edificios. Hoi An tiene un bello eclecticismo en su arquitectura que además, está muy bien conservada. En el s.XIX el puerto se quedó pequeño y empezó a sufrir sus sonadas inundaciones, por lo que la actividad comercial se trasladó a la vecina Danang. En la actualidad Danang es una ciudad enorme y mucho más moderna pero sin el encanto de Hoi An, que gracias a este giro del destino, no fue engullida por la vorágine de evolución que invade a otras ciudades vietnamitas, pudiendo mantener su esencia de pequeña ciudad patrimonial.

Salimos como los caracoles al segundo día y visitamos Hoi An de manera un poco intermitente, en los momentos de tregua de la lluvia. Compramos un pase con el que teníamos acceso a unos cuantos lugares de interés. Descubrimos un par de templos de origen chino muy interesantes, un par de casas de comerciantes antiguas, con sus preciosos gravados en madera, y presenciamos un espectáculo de música y danza tradicionales. Nos encantó el puente japonés, el paseo junto al río Thu Bon y la preciosa atmósfera nocturna cuando la ciudad se llena de farolillos de colores que iluminan las calles y los comercios. Grabamos también uno de los vídeos de nuestra felicitación de Navidad en una de las noches que estuvimos por allí.

En Hoi An aproveché para hacerme un par de trajes a medida en una de las innumerables sastrerías regentadas por mujeres. Se acercaba Navidad y no tenía nada que ponerme! También nos pusimos finos a base de Mi Quang y Cao Lau, los dos platos tradicionales de la gastronomía de Hoi An. Qué rica la gastronomía vietnamita!

Aquí tenéis un resumen de fotitos de nuestro paso por esta romántica ciudad!

Phong Nha, Vietnam

Aunque nuestra intención era hacer ruta hacia el sur, no quisimos dejar pasar la oportunidad de adentrarnos en el centro de la tierra visitando las cuevas de Phong Nha que quedaban ligeramente al norte, a unas pocas horas en autocar desde Hué.

En Vietnam viajamos laaaaargas horas en autocar, en los llamados Sleeping buses que consistían en pequeñas literas con derecho a almohada y mantita. Para los que no lo sepan, la condición general del conductor vietnamita es de “quítate tú pa´ ponerme yo” y la ley de circulación no escrita es que el rey de la carretera es siempre el más grande. Lo bueno es que nosotros íbamos en autocar! Así que entre adelantamientos suicidas y estruendosos pitidos de claxon, nos las apañábamos leyendo, durmiendo o viendo películas.

Más en el norte el paisaje se tornó verde y precioso… ríos a raudales, montañas, cultivos, gorros vietnamitas, bueyes de agua y verde, verde jungla. Nos alojamos en una Guesthouse en el pueblo de Phong Nha, dentro del Parque Natural del mismo nombre. Este Parque es una de las mayores reservas de piedra caliza en el mundo. En sus montañas se han descubierto 300 cuevas, las más antiguas de hace más de 400 millones de años, y aunque aún no se han inspeccionado todas, se sabe que en el subsuelo hay muchos ríos, cascadas y corrientes subterráneas. Nosotros visitamos dos de ellas; Paradise Cave y Phong Nha Cave. Ambas bien especiales y diferentes entre sí.

A primera hora de la mañana alquilamos una moto y nos fuimos rodando por los preciosos parajes de Phong Nha hasta Paradise Cave. La entrada a la cueva era un pequeño agujero en la ladera de la montaña, al cual ascendimos por unas escaleras. Llegamos allí pronto, por lo que aún había poco movimiento de turistas. Nos adentramos a la oscuridad de la cueva y cuando nuestros ojos se adaptaron a la escasa luz pudimos ver un espacio enorme a modo de antesala, plagado de formaciones cáusticas. A día de hoy, los espeleólogos han descubierto 31 km de superficie en Paradise Cave pero siguen quedando recovecos sin inspeccionar por lo que se desconoce su dimensión exacta. Se ha habilitado una pasarela de madera que discurre por el primer kilómetro de la cueva y al que tienen acceso los turistas con entrada básica. Y henos allí, con la cara de pasmados y GOPRO en mano. Dos minúsculas personas en el interior de la tierra… Silencio, penumbra, humedad, respeto…

Cayó sobre nosotros la relatividad del tiempo mientras observábamos las estalactitas y estalagmitas de más de 10 metros que se habían creado gota a gota, gota a gota, gota a gota… desde hace muchos años. Paradise Cave es una de las cuevas más antiguas del Parque. Daba la sensación de estar dentro de algo sagrado y venerable, muy viejo y muy bello. Nos sentimos afortunados de poder estar allí para verlo.

Cogimos la moto y condujimos dirección a Phong Nha Cave. Ésta es considerablemente más pequeña y más joven que Paradise Cave pero igual de espectacular. El acceso a la cueva se hace en barca desde el mismo pueblo de Phong Nha. Una cosa que nos llamó la atención es que todas las barqueras eran mujeres. Y es que en Vietnam las mujeres tienen un papel muy importante en la sociedad. Nosotros creemos que se ganaron el respeto que merecen en la Guerra de Vietnam, luchando al lado de los hombres, pero es sólo una teoría.

Las barqueras condujeron a motor hasta la entrada de la cueva. Una vez dentro silencio y oscuridad… Destaparon el techo de la barca para que pudiéramos contemplar las formaciones de arriba, apagaron el motor y remaron por un recorrido de unos 300 metros a través de la cueva. Phong Nha Cave había servido de hospital improvisado para los vietnamitas del norte durante la Guerra de Vietnam. Su difícil acceso a través del río, sus grandes dimensiones y la condición plana del terreno permitieron instalar allí todo el dispositivo sanitario disponible. Íbamos pensando en eso mientras fluíamos en las tranquilas aguas. La barca se detuvo en una orilla y pudimos recorrer la cueva a pie. Esta vez no había tarima de madera y pudimos recorrer la cueva a nuestras anchas, lo cual le dio emoción al momento. Estuvimos haciendo el crío por allí y jugando con las composiciones imposibles de las fotos un buen rato. Luego volvimos a la barca y regresamos al pueblo.

Otra cosa bonita que nos pasó en Phong Nha es que empezamos a grabar nuestra felicitación de Navidad! Si le echáis un vistazo podréis ver algunas escenas gravadas aquí.

Si vais a Vietnam, no os perdáis esta parte, os gustará mucho! Aquí tenéis algunas fotos, aunque no le hacen justicia a la belleza del lugar! Muchos besos!

Zona Desmilitarizada – DMZ, Vietnam

La verdad es que llegamos a Vietnam con ganas de saber lo que allí se coció durante la guerra contra los americanos. Sentíamos curiosidad por saber cómo un país mayormente rural y sin recursos armamentísticos había conseguido desquiciar a los Estados Unidos, con todo su arsenal bélico, hasta tal punto que abortaran la misión y se fueran a casa, habiendo perdido mucho y con el rabo entre las piernas. Para ello vimos un par de documentales sobre el asunto y fuimos a visitar la Zona Desmilitarizada (DMZ) en el centro de Vietnam. Permitidme que me ponga un poco histórica para poder explicaros lo que vimos allí. Prometo dejar el librillo de maestrilla cuando acabe este post! Allá voy…

La Zona Desmilitarizada es una franja de terreno que se estableció para separar el Vietnam del Norte del Vietnam del Sur después de la primera guerra Indochina que enfrentó a los colonialistas franceses contra el Viet Minh de Ho Chi Minh bajo la bandera comunista. El terreno abarca desde la frontera con Laos hasta el Mar de la China Meridional, coincidiendo con el Paralelo 17.

Tristemente sin embargo, la DMZ adquirió la importancia que tiene hoy en día por ser una zona altamente bombardeada durante la Guerra de Vietnam que enfrentó a los Estados Unidos aliados de Vietnam del Sur contra el Viet Mihn y el Viet Cong, el brazo armado del comunismo vietnamita que gobernaban en el norte del país. En la zona cayeron unas 7 toneladas de bombas por habitante para mantener al comunismo a raya. La cifra da escalofríos.

Una de las historias más impactantes sobre los habitantes de la DMZ es la del pueblo Vinh Moc. Resulta que esta buena gente, que se dedicaba a cultivar sus tierras desde mucho antes de la existencia del comunismo o del capitalismo, se vio forzada a abandonar la aldea y los conreos ante la amenaza de que ayudaran a los comunistas del norte. Los aldeanos no tenían otro lugar donde refugiarse y se negaron a abandonar su hogar. Por contrapartida construyeron un túnel para protegerse de los bombardeos en el que vivieron o malvivieron unas 60 familias de 1966 a 1971. El túnel tiene unos 2,8 kilómetros de superficie distribuidos en tres niveles subterráneos excavados a 12, 18 y 22 metros respectivamente. La sensación es un poco claustrofóbica, yo no quepo de pie, pero supongo que debió resultar un palacio para las familias que sobrevivieron gracias a ese agujero en el suelo. El diseño es alucinante, con sus dependencias y habitacioncitas ventiladas. Parece mentira que allí abajo pudieran nacer 17 niños en medio de tanta muerte. También visitamos el museo del pueblo donde se exponen unas fotografías muy buenas que muestran fielmente cómo se vivía allí abajo.

Durante nuestra visita a la DMZ también nos detuvimos en la antigua base militar americana de Doc Mieu donde se pueden ver recreaciones de trincheras y reconstrucciones de aviones, helicópteros y tanques americanos hechos de piezas recogidas de naves bombardeadas por el Viet Cong. Las fotos hablan por sí solas.

De camino al cementerio Truong Son pasamos ante el puente Hien Luong sobre el rio Ben Hai, también conocido como el puente del sufrimiento ya que muchas familias vieron a sus hijos cruzar el puente para nunca regresar. El puente fue la frontera divisoria ente el Vietnam del Norte y el Vietnam del Sur de 1945 a 1975. Al finalizar la Guerra de Vietnam, el partido comunista de Ho Chi Mihn reunificó el país y el puente Hien Luong se pintó de azul y amarillo conmemorando los dos bandos y celebrando su unión.

Finalizamos la visita a la DMZ con el cementerio Truong Son donde las familias vietnamitas tienen la posibilidad de honrar a sus muertos de guerra. El cementerio contiene más de 10.000 lápidas sin nombre de cuerpos que no pudieron reconocerse. En la inscripción de todas ellas reza “Chúa Biét Tén” como un agradecimiento del país a sus soldados caídos.

Eso fue todo por ese día, a partir de entonces ya tuvimos suficiente Guerra de Vietnam aunque nos quedó tiempo de volver a visionar la gran Apocalipsis Now y quedar aturdidos con lo absurdo de esta guerra sin sentido.

Os dejamos las fotos para que os hagáis una idea gráfica. Aunque los hechos que allí se vivieron fueron muy duros, le pusimos una sonrisa al día. Abrazos a todos!

Hué, Vietnam

¿Qué se puede esperar de un país que se ganó la independencia de China, se zafó del colonialismo francés y venció a los mismísimos Estados Unidos con la sangre de sus hombres y mujeres en la homónima guerra? Antes de llegar no lo sabíamos. Una vez dentro lo descubriríamos poco a poco… y saldríamos de allí con la sensación de conocer Vietnam y su gente mejor que cualquier otro país en los que hubiéramos estado hasta el momento.

Cabe decir que el ritmo del viaje se había acelerado considerablemente desde nuestra tranquila playa del Coco en Camboya, pasando fugazmente por Tailandia para coincidir con mis padres en una efervescente y maravillosa etapa (ver Amigos en el camino), hasta nuestra llegada a Vietnam, donde pasaríamos unas inolvidables Navidades con el correspondiente revés emocional (y los quilos de más) que siempre dejan en el cuerpo. Pero eso ya lo cuenta Abel en el post Navidad 2017! Yo de momento os cuento nuestra llegada este gran país que nos dejó fascinados.

De Phnom Penh a Danang y tiro porque me toca. Llegamos a Vietnam sin ruta previa, así, a lo feliz. Ésta era la segunda vez de Abel en tierras vietnamitas. Él ya había visitado el norte, las míticas montañas de Sapa, la Bahía de Halong y la capital Hanoi. Eso, sumado a que disponíamos de tan solo 20 días en Vietnam nos hizo plantear el viaje desde la mitad del país hacia el sur. Sin duda un acierto, así tengo una buena excusa para volver!

En Danang estuvimos el tiempo suficiente como para coger nuestro primer tren del viaje! A la derecha, los imponentes acantilados al Mar de la China Meridional en el Pacífico, a la izquierda, jungla y riachuelos color chocolate al más estilo Apocalipsis Now! Estamos en Vietnam señoras y señores. Y por fin llegamos a Hué, capital imperial hasta mediados del siglo XX.

La Ciudadela de Hué está bien bonita y con razón fue proclamada Patrimonio de la Humanidad. El complejo era la residencia de los últimos emperadores de Vietnam antes del auge del partido comunista. En sus tiempos mozos, se trataba de un lujoso complejo de palacios y templos con un cierto toque chino (sin ánimo de ofender ni de faltar a la verdad), así como un centro administrativo y social.

Las cosas se pusieron serias entre los colonialistas franceses que apoyaban al último emperador-marioneta y los comunistas del norte por lo que la capital se trasladó a Saigón, en el sur. La ubicación central de Hué y su importancia estratégica hicieron que la Ciudadela fuera muy dañada durante la Guerra de Vietnam. Sin embargo, hoy en día se conservan algunos edificios que valen la pena en su interior. Vale decir que ésta tiene un aire melancólico y entre sus solitarias calles puedes sentir que el lugar en su día fue rico e importante y que luego perdió, como muchos en este país. Para más inri, una vez acabada la Guerra de Vietnam, el partido de Ho Chi Min construyó una fortificación con una gran bandera comunista enfrente de la entrada a la Ciudadela. La podéis ver en la foto de Abel, con las recién licenciadas que se sacaban a su vez una foto con la Ciudadela como telón de fondo.

Fuera del complejo imperial descubrimos también las lujosas tumbas de los emperadores y la pagoda de la Dama Celestial frente al río Perfume a bordo de nuestra moto de marchas de casi antes de la guerra.

Os dejamos un poquito de Hué en esta galería de fotos! Esperamos que os guste su encanto casi tanto como a nosotros.

Navidad 2017 (24Dic2017-03Ene2018)

Las navidades en el extranjero son muy duras. No me gustan. Estas son mi tercera vez fuera de casa y las primeras de Ana.

Echamos mucho de menos a nuestras familias en estas fechas y a medida que se acercan, comienza a sentirse esa nostalgia de la lejanía, y Ana y yo empezamos a pensar dónde pasarlas solitos, snif, snif.

Pero, esta vez los Dioses Asiáticos nos echan un cable. Nos envían una señal a través de nuestro blog de viajes, con un comentario de un buen amigo, Rafa, que dice que iba a pasar las vacaciones de Navidad en Vietnam con la familia de su mujer. Y que donde caben 40, caben 42! YUHUUUU, VIETNAM HERE WE GO!

Y así hicimos, vuelo desde Camboya a Vietnam de cabeza. Llegamos unas semanas antes para turistear antes de las Navidades (más sobre eso en otra entrada… Ana?).

Pasamos las navidades con la familia de Nhu, mujer de Rafa, que son Vietnamitas y tienen una casa en Vung Tau (Sur de Vietnam en la playita).

La familia de Nhu nos acogió en su casa como dos hijos más. Tuvimos comilonas estilo vietnámita (pastel de Navidad, mariscada y cochinillo). También tuvimos algún polvorón y jamón que se colaron de contrabando.

El 25 de Diciembre nos despertamos con un árbol lleno de regalos e incluso nos tocaron regalos a nosotros!

En fin de año se unieron parte de la familia de Rafa más amigos de la familia. La casa de la familia empezó a parecer una escena del camarote de los Hermanos Marx.

Fin de año empezó con una ceremonia de la hermana de Nhu (Kim) renovando sus 10 años de casada en un precioso resort. Y acabamos tomando las uvas a las 12h vietnamitas viendo un video de youtube con las uvas del año pasado (son 6h más en Vietnam).

Esta entrada del blog va dedicada a Rafa y Nhu, por invitarnos a pasar la Navidad con su familia Vietnamita. Gracias a los padres de Nhu y hermanas por todas sus atenciones. Nos habéis hecho sentir parte de vuestra familia.

Os queremos mucho! Y hasta el próximo reencuentro!

-Abel